viernes, junio 23, 2006

vida, literatura, viceversa, II (el anterior era el I)

Ay, recuerdo cuando empecé a escribir mi blog, y era una sensación dulce. Sumergirse en el abismo, dentro del escondondrapio, del profundoscopio. Cuando escribir el blog era eso: escribir el blog, sin mayor connotación. No se lo quería dar a casi nadie, era libre entonces, pero de a poco lo empecé a dar a mucha gente, y hasta ahí no más llegué.
Incluso, una vez se lo di a un imbécil que no supo ni pudo calcular lo que le entregaba al entregarle el blog, aunque por supuesto le advertí de ello varias veces. Menos mal, no lo ha vuelto a leer, o si lo ha hecho, pues ni huella ha dejado. Capaz que me mande un mail infectado de pus con su veneno hediondo a rabias incrustadas quizá por qué mala vuelta de su vida, y se desahogue conmigo por tener la pluma que tengo.

Cuando se lo di al Anto, supuse que en algún minuto me presionaría, y se lo advertí, pero no hay caso, me presiona. Él dice, o dirá, seguro que no, que no es tal, que sólo me lo comenta, que seguro he estado liadísima, y vaya, no, no lo he estado, al menos como seguro él se figura que es estar liadísima. Como le pongo en el mail de vuelta, escribo el blog cuando me viene en gana hacerlo, y no me había dado la gana de escribirlo. El blog es un espacio de libertad, para mí, no de esclavitud, si empiezo a escribir una entrada diaria o una cada tantos días, pues el sentido del blog se pierde. A veces escribo más seguido, otras menos, pero lo que comanda el escribir una entrada son simplemente mis ganas de escribir, ni más ni menos.

A veces siento que tengo mucho que escribir, y otras nada. Nada de nada, en especial cuando no he escrito mucho de la novela, de mi noble Becca. Cuando me embalo con la novela, me surge escribir en el blog.

El primer tipo con quien conversé de esto, es Gabriel, de Conce. Gabriel y yo tenemos largas conversaciones acerca del dolor, pues él tiene cierta dolencia en que el dolor es clave. Quisiera poder ayudarlo, al Gabriel, de Talcahuano en realidad es él, no de Conce. Lo conozco, también por un chat, y sólo lo conozco virtualmente, aunque le he visto varias fotos. Con él fue que por primera vez hablé de abrir un blog, decía, y una vez le di mi blog, y creo que lo leyó, pero luego, no lo abrió más. dijo que lo buscaría a ver si lo hallaba por sí mismo y que en cuyo caso, me dejaría un comentario. Parece que no me ha hallado, aún. Le mandaré un mail con la dirección del blog, y la clásica consigna de no pasarlo a nadie.

A propósito de Nadie, sólo él, el ex Nadie, actual Exte (o Vicente, Vicente Tugurio, también le podéis decir) ha sido el único que ha roto su pacto con ello y le ha dado mi blog a otros. Como con él los encuentros son reales, en persona, aunque a lo lejos, en esos encuentros hemos discutido aquello, y el tema ya es viejo, parece. Es verdad, nos vemos a lo lejos, pero cuando nos vemos, se genera una sensación cómoda, de antiguos amigos, de toda la vida conocernos.

Con la que otea, desde su apellido, un valle, también me pasa esa sensación de antigüedad del lazo. Como que la conozco desde hace milenios. Me siento de inmediato cómoda con ella, así, de un plumazo, el silencio, por ejemplo, no nos hace mella, el silencio o el jazz a todo volumen. La que otea me introdujo en el jazz, me presentó cada movida de ello, y por eso siempre la tengo asociada al Etienne y al Ronald de Rayuela, casi como una Babs o una Maga. Para mí, la que otea, es sinónimo de pura música buena. Siempre saca algo maravilloso de su bolso, o de su maletita y pone una música celestial. No necesariamente jazz, pero siempre música buena. Ahora trajo desde Francia algo muy bueno, pero siempre tiene música que vale la pena escuchar. Yo, humilde, le presenté dos cosas: Gotan Project y la radio Zero (97.7 en Santiago-es-Chile, tiene página web, creo, pero no me pidan tanto). En general la Zero pone música de la que otea, desde su apellido, el valle. De hecho, el CD que trajo de Francia, de un tipo que no recuerdo el nombre, lo nombran y tocan en la Zero (recuerdo haber escuchado Bonnie & Clyde -rogando porque esté bien escrito). Ella es una tipa con una vida tan interesante, tan viajada, tan top, sólo que por supuesto, de eso no se entera nunca, sólo sus amigas lo vemos y percibimos. Los presenté a ambos, al Etxe y a ella, en su departamento, el de Ñuñoa, este finde. Traté de socializar al ermitaño de mi amigo de Peñalolén, pero no hubo mucho caso, bueno, el Etxe es como es, y como es, se le quiere.

Así no más están las cosas, como dice la canción de Damien Rice “and, so it is, just you said it would be”.

En resumen, escribo el blog por la gana de escribirlo, no por escribir en bonito o por lo que sea, Etxe me molesta con lo del nivel, pero en verdad, me da lo mismo. Podría escribir entradas desabridas como esta, en espera de otro Septiembre del de Peñalolén. Y a la otra, simplemente publico Septiembre cara de palo, no más. no es malo, presionar al de Peñalolén (¿qué significa peñalolén en mapudungún? Peña de peñi, ay me lo sabía, plis, quien lo sepa, déjeme un comentario, no puedo ir a la Biblioteca por ahora), de vuelta por tanta joda con el nivel y cada cosa que él me tira. Además, Septiembre es verdaderamente bueno, lo leyó el Anto y mi “jefe” de los cómics, y a ambos les gustó.

Etxe no se convence de ello, sabe que tengo razón, pero no se convence, y por ahí me pillé a la palabra, preñada de su semilla caliente, batzca, de ojos desbocados, no sabe, el pobre, lo que le espera, despertar con los berridos del crío que engendró con la palabra, a horas insospechadas, obscenas, a escribir urgido, más palabras que calmen a ese bebé que ha de crecer y de hacerse poderoso, y luego, seguro, le vendrán nuevas crías-palabras y de todo ello ha de hacerse cargo, así, quiera o no quiera, el de la casa nueva, pobrecillo, el que reclamaba por el talento y ahora que sabe que lo tiene, pues, jodió, no más... bueno, por humilde, le pasa, y no hay más que decir, porque si en algo me lleva ventaja, y siempre lo hará, es en lo humilde.

En fin, apareció mi amigo granadino, se dejó caer con un mail, y bueno, eso. Por supuesto, reclamando por la falta de actualización del blog, pero de eso ya hablé. Al menos me he enterado que está vivo. Sus hijos en la playa, uf, debe hacer un calor espantoso, me imagino, en Granada la bella... siempre me la he imaginado polvorienta, con un trasfondo moro insoportable, me refiero a un olor a al andaluz ¿conté ya que he tenido un sueño con Granada, hace muchos, muchos años, y que luego la reconocí en una foto, una foto cualquiera, que alguien le mandó a mi hermana? La vi y le dije “eso es Granada” mi hermana, dijo, no, na que ver, si me la mandan las mellizas de Suecia, y da vuelta la foto y decía, tal cual “esto es España, Granada, de nuestro viaje que hicimos en el verano”. Guaaaa, mi hermana y yo quedamos heladas, porque yo, jamás antes había visto concientemente nada de Granada, la bella, pero la vi, la foto, y reconocí en el alma un lugar donde, si existe eso de las vidas anteriores, seguro, yo conocí. La foto no era ni siquiera la típica foto turística, ningún castillo moro ni nada de eso, era simplemente un pedazo de paisaje que, en cuanto vi, supe, sin calcular, que era Granada, y punto. Esto lo he tratado de hablar con el granadino, pero éste no me pesca mucho. Más encima, cuando leo textos en inglés acerca de cómo es la pronunciación chilena y dicen, siempre, que nuestro acento es básicamente andaluz (andalúh, poh, obvio, voh cachai), me recondeno de curiosidad. Bueno, seguro que alguna vez he de llegar a Granada, al menos, ya tengo dónde llegar allá, o al menos, un guía. A morirme de risa de cómo hablamos, si es que acaso es verdá que hablamoh como elloh.

Y olé, bonito.



martes, junio 20, 2006

A ver.

De partida, le he dado mi blog a la que otea desde un cerro prominente el valle, desde su apellido, ella mira el valle. Así que, bienvenida, amiga. Es raro darle mi blog a mis amigos antiguos que nada tienen que ver con la literatura, aunque cada vez me convenzo más y más que eso es falso, porque todo en mí a veces es literatura, en especial mi vida.

De pronto ciertos pasajes de mi vida me parecen un pedazo de novela o de película (el hecho de haberlos vivido de manera tan visual, me los pone al mismo tiempo en el plano audiovisual y en el literario), por sobre todo, mi relación con ciertos hombres. Por ejemplo, la vez que estuve con mi ex amante en su departamento, elevándonos a las cumbres más exquisitas del daño entre dos que se pueden imaginar, yo con tanto en el alma y él con todas las palabras atascadas, aunque claro, luego se le soltaron, al menos, de digitarlas y mandarlas a mi celular, en verdad no eran muchas, más bien era una palabra: la palabra más difícil de pronunciar para algunos y para otros la más dicha “perdón”. No una, sino tres veces, la escribió: “perdón, perdón y perdón”. Eso algo me equilibró. Es raro, esa historia, pese a todo, fue algo que yo llevaría a la literatura o al cine (o ambas).

Otras partes de mi vida que rondan mi cabeza, ya casi al nivel de mito, son ciertos encuentros con mi amigo, el de peñalolén, Casanueva en euskera, antiguamente llamado Nadie, ahora Casanueva, o Etxe, como queráis. Etxe y yo tenemos ciertos pasajes sublimes de interacción, de diálogo, de suspicacia con el lenguaje. En cierne, entre nos, una conversación eterna, enorme. Bizarra[1], gritando por Santiago-es-Chile, en pleno verano apestoso, que todos somos frágiles, que todos nos morimos, en la cara de un viejito que tuvo la mala cueva de cruzársenos, o los análisis del Etxe, los terribles y desnudadores análisis del Etxe de lo que yo hago inocente y él cree lleno de intención.

Etxe, ni idea porqué, siempre me dice que yo manejo las cosas con conocimiento y no es cierto. La espontaneidad de mis movimientos le provocan suspicacia, pero bueno, Etxe seguro que a veces ha de tener razón, pero muy pocas veces. En general escribo y vivo alejada de la intención de lograr cosas, aparte quizá de la noble intención de escribir para vivir (que no es lo mismo, si se fijan, que escribir para no morir, disquisiciones semánticas aparte), y de la tierna y espantosamente abierta necesidad de ser querida. Pero en eso no soy como otros, simplemente quiero ser feliz, y punto. Porque si escribo para vivir (y vivo para escribir) yo soy feliz. Y si me quieren, si logro que me quieran, también. Muchos me quieren, menos mal, hay muchos que me quieren, lo he notado. Amigos, amigas, incluso, por ahí alguno que otro hombre, algo como que me quieren, pero los que más me quieren son mis amigos. Los hombres y sus amores, me resultan esquivos en esta época, quizá porque soy demasiado bizarra como diría el prosaico[2] de peñalolén y eso asusta, siempre. asusta mi incapacidad para calcular la entrega, incluso para camuflar mis intenciones, la total convicción que el rechazo no es lo terrible sino que lo terrible es no saber jugar las cartas del amor, y la única forma de jugarlas es con el otro enterado de mi mano, y yo, ojalá, enterada de la mano del otro.

Al fin y al cabo, no es tan complicado el juego del amor, si hablas de más puedes dañar, pero por lo general el daño viene del callarse, del aguantar la mano aunque las cartas eran buenas, del reconcentrarse en uno y no en el juego, que el amor es juego y punto, y se juega, si se quiere, y de ahí en adelante, todo puede pasar, como en los juegos verdaderos.

En fin, lamento usar el blog para hablar de mí, pero entre otras cosas, lo abrí para eso. Cualquier reclamo, pues, déjenme un comentario. La novela va lenta, pero ya está armada, y se le están escribiendo los capítulos nexus que yo llamo, aunque no tiene nada que ver con el súper cachero del Miller (grande Miller) y sus nexus, plexus, sexus.
Es nexus porque es nexo, es lo que conecta lo que estaba suelto de alguna forma, y ha resultado bastante delicioso el ejercicio de escribirlos, porque es sentarse frente al PC y digitar y casi sucede que se escriben solos, en un ataque de palabras, empiezo y no paro sino hasta que llevo por lo menos siete páginas, en un suspiro. Claro, otra cosa es luego revisarlo, leerlo, agregar aún más, pero el vómito, la eyaculada, me sale así, de manera fluida, incesante, impulsiva y sin mucho análisis, como me encanta escribir.

Intentaré leer a la Jelineck, pero creo que antes, me tiro con Potter, el último. La Jelineck me resultó imposible de leer en un comienzo, yo creo que por méritos propios (no entiendo el afán de escribir en difícil por el hecho de que nadie entienda un carajo) pero también por lo interferida que estuvo mi mente unas varias semanas. Bueno, la Jelineck ha vuelto a mí, y la he de leer para devolverla a quien en teoría me la regaló. Lo de Potter, me da lo mismo, Potter es una lectura por el gusto de leer, de distraerme, de regocijarme en su mágico mundo que es cada vez más inquietante, más oscuro y más heroico. Al menos, el Eo es potteriano, como yo, se dice Eo-muggle y yo insisto que en verdad es un squib lo que en verdad lo emputece, pero, pobrecito, para qué se enoja por algo tan poco. En una de esas, logro conseguirme el Potter seis, y quedo lista, con toda la saga leída, aunque dispareja (el primero y el cuarto son los más leídos, el quinto lo leí en un récord de tiempo, apurada quien sabe por qué mecanismo tonto...). por supuesto, acá a la Rowling no la criticaré, es mi afición personal, y me da el coco para darme cuenta que literatura seria no es, y probablemente no lo sea nunca, tiene sobre sí la etiqueta “best seller” y eso siempre le hace daño al libro, sobre todo si luego, vienen otros seis más. nada, la Rowling se ha hecho millonaria, no sé si en buena o en mala lid, pero gracias a una historia por sobre todo, entretenida, y no hay mucho más que decir.
La Jelineck, en cambio, se llevó nada menos que el Nobel, y por eso la he de leer, aunque no le logre entender el afán por desarticular el lenguaje, descoyuntarlo, dejarlo sin hueso. Supongo que ése ha de ser su mérito, pues. Sólo lo supongo, porque, en serio, hasta donde llevaba de leído, no caía aún en éxtasis ni en esa sensación que tan bien describe Bolaño en 2666 cuando los archiboldianos leyeron a Archiboldi y el mundo se detuvo, el color de las cosas cambió o algo como eso, grandilocuente el chileno, el grande, incomparable Bolaño, exagerado como italiano en celo, comentarista de fútbol argentino cuando la albiceleste juega lindo, o simplemente como latinoamericano entusiasta, no más. no, la verdad, no me pasó nada de eso, aún con la Jelineck, y probablemente no me suceda, no más, pero, al menos, algo de mérito le encontré, porque he decidido leerla con calma, con cierta necesidad estética, por último para conversar de ella con Etxe, y escribir de ella en el blog, en la próxima entrada.

Un aviso internacional: yo tuve una vez un amigo en Granada, su silencio y ausencia me complican, si alguien sabe de él, que me avise, por favor, porque le extraño en demasía.

Agur.

[1] Recomiendo buscar el significado de bizarro, una gran revelación de mi amigo Etxe, porque en general el uso que se le da (incluso en el título de un libro-guía de Santiago-es-Chile) es absolutamente incorrecto, pues es usado como galicismo, y no como palabra castellana, que existe. Búsquenlo, hagan caso del Etxe, ex Nadie.
[2] Ídem, buscar en diccionario decente. Prosaico se asume sólo en su concepción vulgar, no en la dulce concepción literaria.

miércoles, mayo 24, 2006

no estaba muerta, ni menos de parranda

no. no estaba muerta, ni menos de parranda. andaba de duelo, digamos, digamos que me peleé con el concepto de amigo y hacerlo me provocó una herida punzante. digamos que hice una raya en el suelo y dije: mis amigos, los que me saben escritora, de este lado de la raya; el resto, a la mierda.
digamos que estuve muchos días llorando, muchos días sin poder dormir ni casi comer de la mucha pena, de la mucha angustia.

digamos que no pude escribir casi nada de Becca en esos días, pero escribí como mala de la cabeza acerca de lo que me estaba pasando, a muchos amigos y a otros, compañeros de camino. le mandé cartas o mails a Eo, a Giorgio, al Reidenegras, a Antonio. me puse a escribir acerca del daño, acerca del dolor. de mi daño, de mi dolor.
al Nadie no le escribí un carajo porque el Nadie me vino a ver en esos días y aguantó que le mojara la ropa con mis lágrimas, que mi hijo lo molestara sin ningún respeto, aguantó mis lágrimas, el Nadie, que me saltaban sin casi yo querer.

además, al Nadie no le escribo ninguna de estas cosas, porque le tengo mala porque escribe mejor que yo. no, es mentira. no le tengo mala. pero sigue escribiendo mejor que yo, eso sí. (sólo que yo escribo más, ja, ja, ja. y con disciplina, ja, ja, ja).

con el Nadie, además hablamos de esta cosa rara de tener amigos virtuales, amigos a los que veo nunca pero que siento amigos, y el cómo lo vamos a hacer si de pronto, me muero. le hablé de mi testamento que pienso dejar guardado, que no va a consistir en nada más ni nada menos que una larga lista de direcciones de correo a los que habrá que avisarle que la escritora se murió.

de pronto me urgí de lo mismo para con ellos... ¿cómo saber, entonces si de pronto alguno se me muere, en la lejanía del contacto virtual?
quién sabe, a veces no encuentro nunca más en el msn a mis amigos de hace un tiempo, y me paso la película de que están muertos, o que cayeron en una selva tropical y olvidaron sus nombres.

bueno, el Nadie ha de ser el albacea de mi testamento, creo. a él le dejaré las expresas instrucciones de qué hacer con lo mío, me refiero a lo mío por lo que he escrito en estos años duros, a quién los derechos de autor, a quién las ganancias, etc.
Nadie consideró que mi charla era en extremo macabra, y no lo soportó más. a mí me interesó sobremanera saber qué es lo que él quiere que hagan con su cuerpo, en caso de morirse luego, antes de que esa voluntad la cumpla una mujer maravillosa que lo escoja como compañero del resto de su vida. trataré de cumplir ese deseo, pero lo dudo, seguro su familia no me va a pescar, aunque les explique que su nombre en euskera significa Casa Nueva, y que a esa nueva casa, el Nadie ha de llegar humilde, mínimo, calladito como suele ser el de peñalolén.

en fin, esta vez no estaba muerta, estaba de duelo no más. ya saben, si me muero, el Nadie les ha de avisar.

bueno, ahora he retomado furiosa la novela, y de pronto tuve un chispazo genial. de pronto me di cuenta que el orden no tiene que ser ordenado mucho, que quizá Cortázar no estaba tan pelado de cables después de todo con sus modelos para armar. escribo mi novela a ritmo feroz, luego de perder dos semanas casi en sólo llorar y curarme mis heridas. por lo demás, es curioso, el episodio infame con el concepto amigo me infundió aún más ganas de escribir ahora. como que tengo muchas ganas de taparle la boca a algunos.

sueño con la portada de mi libro. por lo general, es lo último que veo antes de dormirme, además. la portada de mi libro, amigos y compañeros de camino. esa imagen es la única que tengo, apretada a mi pecho, esa imagen es mi escudo, mi estrella, mi faro. cada vez, por otra parte, la veo más nítida. cada vez le veo más detalles. cada vez el título queda en la retina invitando a comprarla y leerla.

cada vez es más nítida. cada vez, está más cerca. falta poco, paciencia.

y gracias, muchas gracias a los que están de éste lado de la raya.


lunes, mayo 15, 2006

el pequeño Nadie se pegó el estirón

el pequeño Nadie, escribí en mi blog hace un tiempo atrás. a veces me enojo con él, cada vez menos, pero a veces me enojo con él, por asuntos de amistad, de ciertas malas costumbres mías y de otras malas costumbres de él, pero han de saber que lo adoro, que mi vida sin el Nadie sería una vida triste, con la eterna falta de alguien como el de peñalolén en cada frase que hilvano y devano.

Nadie llegó a mí por el chilean chat, junto con el ilustre Eo de las condes ahora (aunque para callado venía de la florida). ambos se parecen en algo muy clave: ambos escriben.
Nadie sin embargo, es el más humilde de nosotros tres, de Eo, Lupe y Nadie, el Nadie la lleva en cuanto a humildad, a una actitud callada, de cerrado respeto hacia la palabra (tan cerrado que a veces el muy simpático no escribe, simplemente no escribe ni una puta palabra), de temblor ante el talento, de no, si yo escribo pero en realidad no sé hacerlo...

en cambio, Eo se dice escritor fracasado porque aún no vive de eso (los estándares del Eo son un poquillo europeos, hay que advertirle al público eventual de este humirrrde blog). Eo escribe muy bien, yo le he leído y lo digo con conocimiento. otra cosa es que lo que él hace sea del gusto de los que mueven los concursos o el mundo editorial, ya que Eo escribe porque de otra forma se muere por dentro, me parece (aunque no me lo haya dicho nunca eso, yo lo presiento, como presiento que su madre es más que madre, es un ángel, un ángel protector), y va a seguir escribiendo sus cuentos maravillosos, con mecanismo de reloj, se los paguen o no se los paguen. si yo pudiera, le pagaría por cuento, sólo para que siguiera escribiéndolos con un poco más de regularidad entre tanto trámite que la vida le impone al pobrecillo (la vida frívola, el gimnasio, y por sobre todo la desagradable costumbre de trabajar con horario establecido).

ah, pero el humilde, el pequeño Nadie, a quien catalogué de pequeño frente al grande, grandísimo Manuel Rojas (don Manuel Rojas) está creciendo... se pegó un estirón de adolescente con 25 días de fiebre y de sopetón ya nadie lo reconoce en su barrio. el tipo de pronto le perdió el respeto a la palabra y se la folló sin condón ni antecedentes de vida sexual. agarró a la palabra, se la quedó mirando, la encontró buena y a continuación se la culió como Dios manda.

dice que es porque me hizo caso en mis consejos catetes acerca de muchas y variadas cosas. dice que es porque yo le he ayudado mucho en esto de escribir, de ser escribidora o escribidor.

pamplinas, nada que ver, el mérito es de Nadie y de ninguno más. si se decidió a culiarse a la palabra, fue de caliente, no más. si no tomó precauciones y se contagió de alguna enfermedad secreta en este trámite, mala cueva no más. si para peor, no se contagió de nada pero, ay Dios, la ha dejado embarazada, ése crío no es mío. es del de peñalolén y de la palabra, y ahí verá qué mierda hace para mantener al crío, a ese engendro que ojalá no salga con esos ojos que son la mezcla exacta de sapo sartreano y Cortázar en parís. si el muy irresponsable ha dejado embarazada a la palabra, tendrá que hacerse cargo, me parece a mí. porque si eso ha pasado, estoy segura, no sólo le nacerán críos con ojos desbocados, sino que, por supuesto, han de nacerle multitud de palabras con su semilla caliente adentro.

PD. Nadie: era más fácil que me permitieras la publicación de Septiembre acá, ya ves. digamos que no publiqué nada, pudiendo hacerlo, pero esto es definitivamente peor. bienvenido al Club.

sábado, mayo 06, 2006

buenas nuevas (bienvenidos Eo y Oby Wan)

me pasan un pc. me lo pasan para llevármelo a casa. para encerrarme en mi casa, a escribir en calma, con todo el tiempo del mundo que pueda autoadministrarme. mi amigo Migue, el marido de la Pom (la de los 8 de febrero, ya saben), me pasa el pc de su hija que no se ha instalado nunca, ni idea porqué (aplausos a Migue).

Eo, generosamente, me ha criticado algo de Becca, también el padre de mi hijo. agradezco mucho el gesto de Eo, ex Lone (aún no me explica el porqué de esos motes, pero en fin, para mí es el Eo, el que escribe también). también el reidenegras está leyendo Becca, pero aún no da señales de crítica. es raro, mientras más gente la tiene (mi testigo también la tiene, the first chapter al menos), el miedito aumenta vertiginoso, pero es como cuando ya te subiste a la montaña rusa y no te queda más que disfrutarlo o sufrirlo, o ambos al mismo tiempo.
Nadie me dice que menos mal que me pasa eso, que si no me pasara un poco de miedito sería totalmente loca (desliza la idea, el de peñalolén, que algo loca ya estoy).
no sé, mi testigo es la que tiene los diagnósticos y la mato si me diagnostica a viva voz de loca. mi testigo no me diagnostica, tampoco, creo que porque yo me trato peor que nadie a veces. eso de "la mato" es en sentido figurado, se entiende...

escribo más cartas, le escribo a mano a Eo y se la mando encomendada a todos los santos y cuanta cosa apelable de lo superior (orishas también valen, gracias Changó) para que no se me enoje el muchacho. es raro, a Eo le tengo un cariño inestimable, y sólo es virtual nuestra comunicación, bueno, con telefonazos incluidos, de vez en cuando. y no sé, me da por escribirle esa carta que nunca fue mágica al parecer, pero, quizá la magia vaya en el intento por llegar con un poco de bálsamo, un poco de reparo, un poco de algo como eso, en cierta noche oscura que de pronto nos acecha a Eo y a mí (muerte a los dañadores, bienvenida frivolidad, y el resto se va a la mierda).
espero que los que se suman a la lectura de mi blog sigan en mi vida. a todos los siento compañeros de camino, incluso a quienes parecen a ratos no serlo, parecen de pronto lejanos. creo que a las finales, Lupita no se equivoca tanto, tampoco. compañeros de camino, les dejo, ya nos leemos. (manden mails, plis, en especial los que leen la novela).

Oby Wan: gracias por leerme.

viernes, mayo 05, 2006

dos sueños (el hombre de greda/ hermana)

el hombre de greda

soñado a finales del 2003, creo.

voy caminando, en mi ciudad natal, en el norte grande (grande, el norte). voy desde mi villa a la villa en la que vivían mis primos, paso por fuera de esas casas hechas por los gringos a sus empleados, cuando el cobre era de los gringos.

ahí, sentado en un porche (que es una especie de pequeño hall antes de la puerta de la casa, con ventana incluso, techito, y unos tres escalones antes), lo veo. el hombre de greda. todo, todo en él es de greda, es decir, eso parece, parece moldeado en greda, entero, incluso su ropa. pero está vivo, lo sé. me mira, y yo lo miro. me atrapa con su mirada suplicante.

todo en él es del noble color de la greda, dije, ese café o marrón (Anto, bonito, el marrón acá es café) humilde, suavecito, tranquilizador. todo, menos lo que sostiene entre sus manos, desesperado: un corazón, rosado como mis labios. es su corazón, el corazón del hombre de greda, y está alado, su corazón tiene dos refulgentes alas blancas que aletean furiosas, desesperadas, desbocadas por huir al cielo.

el hombre me suplica con la mirada. con la mirada, me trata de explicar que sí, que soy yo. que soy yo la que lo puede ayudar - ayúdame a retener mi corazón, que me muero - me dice sin hablarme. está claro: su corazón alado en cualquier momento se le escapa del pecho, y por supuesto, en ese momento el hombre de greda, se muere.

debes abrazarme me dice con su mirada. sólo así mi corazón se me queda en mi pecho, sólo si me abrazas.

yo lo miro, al hombre de greda, conmovida. me necesita. su corazón presiente algo porque aumenta los aleteos.
despierto antes de dar un sólo paso hacia él.
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hermana
(sueño) jueves, siete de abril de dos mil cinco

estoy con mi madre, en una esquina, de noche, muy noche, en una ciudad que al parecer es puerto también. ni idea de porqué estamos a esa hora en una esquina. es la típica esquina con un árbol, un árbol protegido por una reja circular. hay mucha gente, de pronto llega un grupo de hombres, de distintas edades, se nota claramente un padre, un abuelo (que anda con pijama) y unos hijos, adultos, como desde 25 años para arriba. quedo mirando a unos de ellos, pues lo encuentro muy guapo, se parecen todos, con rasgos un poco árabes, ojos con ojeras enormes. el padre se nota muy autoritario, y hablan entre ellos, mirando pasar los autos, acerca de dónde podría estar una hermana, están todos preocupados por la hermana.

de pronto siento a uno de estos tipos detrás mío, un roce bastante erótico, y me hago la que no pasa nada, esperando a ver qué pasa. luego el tipo se encarama un poco a la reja del árbol, y me toca el hombro, yo me doy vuelta, y lo miro hacia arriba. él estira su mano hacia mí, y su mano está como descascarada, con la piel un poco levantada en partes. le tomo su mano y el tío me dice que si quiero ser su hermana, hacerme pasar por su hermana, o algo así. entonces no recuerdo qué le digo yo, pero nos empezamos a alejar de la esquina, mientras él me argumenta de lo fácil que sería hacerme pasar por su hermana, y yo como que no digo no, pero tampoco sí, y al final me dice "es que no tenemos una hermana, y la necesitamos" o algo así, y le digo, "pues ten una hija entonces", y él dice, "dile eso a mi padre". a estas alturas nos alejamos cada vez más de la esquina, bajando terreno, hacia la playa, y él me abraza por la espalda, apretando su sexo a mi trasero cada vez más caliente, y mete sus manos por mi ropa, hacia arriba, hacia mis pechos, y los toca, pero no completamente, sólo la base de mis pechos, como sosteniéndolos, y le digo "mi cuerpo te eligió antes que mi cabeza", y él dice sí, y me sigue acariciando los pechos, y apretando su sexo contra mi trasero, y empieza a besarme el cuello. le pregunto entonces si me quiere follar, y él dice "sí, por supuesto", y le digo que tengo condones, y nos vamos a follar, pero no me queda claro si lo hacemos ahí mismo o nos vamos a una casa o motel.
es todo lo recuerdo.

lunes, mayo 01, 2006

gritos en la cabeza

gritos en la cabeza, tratando de huir de la galería incendiada de dolor entra al laberinto del daño profundo, ése que sólo ella puede hacerse a sí misma, y con armas tan bajas como fáciles.
gritos en la cabeza, ella no puede huir de sí misma, y vaya que lo ha intentado - nadie entiende, nadie, quizá Julius, pero él está tan lejos- a través de cada página, de cada gesto, del silencio incluso.
ella empezó a escribir gracias a su madre. ella escribe gracias a su madre. bla, bla, bla. han pasado años y aún no es capaz de perdonar, las palabras que se le hacen sangre en la boca (la boca llena de palabras, como antes de sangre), viajar al norte a gritarle a los cerros de la ciudad más fea de Chile según encuesta breve y parcial, gritarle a los cerros todo lo que no pudo gritar, tanto dolor, tanto, la humillación máxima.
dicen que por ahí empezaron los gritos en la cabeza, dicen que todo empezó en el rincón del diablo, que de no ser por la Clau y por el Checho (¿no he hablado antes del Checho?, joder, me falta actualizar el blog) ella hubiese estado perdida, que entre esos dos amigos ella pudo aprender a respirar por fin lejos del terror, de a poco, y luego viajó al sur, lo más al sur que pudo, en un país que es largo, interponiendo unos buenos kilómetros entre el daño y ella, estudiando lo que jamás sería su vocación, porque ya en esos entonces los gritos en la cabeza decían incesantes escribe escribe escribe y ella, obediente, escribía, pero sin saber aún de talento, ni de oficio, ni de vocación, sin saber lo que hacía ni qué relación tendría con su carne y su alma, como cuando pequeña se masturbaba sin tener idea que eso era masturbarse.
y así, tanto tiempo alejada de eso, y sin embargo dentro de eso - sólo Julius lo entienda, quizá, pero Julius no lee este blog, parece- hasta que de a poco, sin saber muy bien cómo, se empezó a meter al chat, a todos los chat y cuando preguntaban qué que hacía ella ella respondía, ya sin dudas: escribo.
y repentinamente (sabemos que no fue repentino, lo sabemos, pero dejemos que el lenguaje nos emboline la perdiz un rato, sólo por jugar, sólo por hoy) empezó a decirlo no sólo en el chat si no a cara despejada, tras sus lentes, ella venía escritora, y no le dio vergüenza hacerlo y seguir haciéndolo, aunque quizá pudiese escribir mejor (sin echarle la culpa al pequeño hecho de no tener pc, ni calma para hacerlo), aunque a veces el cerebelo le juegue muy malas pasadas y siga diciendo cenicero por encendedor y precautiva en vez de precautoria (y así miles de ejemplos, miles, pero no importa, hoy nada importa un carajo).
es raro, ella se perdona todos esos errores hoy, le da lo mismo.
hoy todo, absolutamente todo, da lo mismo.

miércoles, abril 19, 2006

he vuelto, Julius me escribió, conocí a un Alek, etc.

he vuelto, tengo poco tiempo. escribí una larga entrada hoy mismo, pero se perdió. así que escribo en corto, más que nada para explicar lo preocupada por mi hijo que he estado, y la poca disponibilidad de pc que, como siempre he tenido.
en resumen, tengo un nuevo amigo, que hace cómics, es divertidísimo para hablar, y que sabe que hay un personaje en mi novela, el Alek, que hace cómics. a él lo conocí en el chilean chat con un nick abominablemente provocador... y nos vamos a juntar a hablar de eso, de mi personaje, de su colega...
me contesta Julius... me contesta Julius y me vuelve algo al cuerpo... ya hablaré de Julius, más adelante.
la madre de Antonio ha muerto. el Anto un tiempo perdido, imagino la pena de mi amigo y trato de llegar a él. me habla de su padre, del amor que unía a su padre y su madre, un amor de esos antiguos, de esos que ya no se ven, de esos amores más allá de la muerte... y pienso que quizá por eso mi amigo y yo somos amigos, porque mi madre y mi padre también se quisieron de esa forma, con ese tipo de amor, de los antiguos...
no tengo mucho tiempo, les dejo.
más tarde les hablo de mí, y de la novela... que va muy bien, a pesar de todas las complicaciones técnicas.
un abrazo al Antonio, y a su padre, huérfanos ambos.

miércoles, marzo 29, 2006

andersen y los hermanos grimm

creo que el año pasado se celebraba en todo el mundo el año de Hans Christian Andersen, y quizá aún se celebre, no tengo idea.
en mi casa había un libro de Andersen, los Cuentos humorísticos y sentimentales, catalogado por mi madre como "muy fome". el año pasado lo rescaté de su muerte segura, y lo empecé a leer para mi hijo, que por alguna razón estaba en cama, supongo que enfermo. bueno, ambos, mi hijo y yo, quedamos prendados de Andersen. nos fuimos devorando, cuento tras cuento en una seguidilla de noches, ya sin la excusa de la enfermedad, casi todo el libro. El patito feo, en su versión original, es un poema, les aseguro. Andersen tiene una prosa tan bonita, tan cuidadosamente limpia y trasparente, y tan inspirada por motivaciones elevadas, que el concepto de "clásico" a una se le graba en la memoria de una vez para siempre. mi hijo, como todos los niños, había leído cuando más pequeño una versión de El patito feo, pero para niños que se inician en la lectura (de hecho, se la sabía entera de memoria), sin embargo, me confesó ayer (porque ayer la volvió a leer) que era mucho más bonita la de Andersen. él, que vive diferenciando entre "el original" y "el alternativo" entre los juegos de cartas, juguetes y cuanta cosa se le cruza por delante, entendió de inmediato cuando yo le repliqué "ah, es que ése es el valor del original".
El soldadito de plomo, La vendedora de cerillas, La hija del rey de la ciénaga... Andersen lo deja a una con la sensación limpia de cuando uno lee algo bien escrito, pero por sobre todo, bueno. apuesto a que pocos de los que visitan este blog lo han leido a Andersen, directamente y sin adaptaciones.
y ahora vamos por los hermanos Grimm... lo saqué en la Biblioteca Central, a nombre de él (mi hijo sólo dijo "que tenga muchos cuentos, ojalá, mami, y que sea para niños). apenas le he leido muy poco, pero ya sé que ahí están los clásicos Caperucita roja, Rapunzel, La Cenicienta en sus versiones originales, muchas veces mucho más brutales y sangrientas que las versiones descafeinadas que salen al mercado en formato cuento o película Disney (hay que ver lo que las hermanastras de Cenicienta hacían para que el zapatito bendito les entrara, y el cantito que las palomas entonaban...).
en fin, versiones con toda la frescura y crudeza del original. aunque no lo crean, ya que estoy enfrascada escribiendo una novela no muy santa, ambos autores son recomendables de revisitar, más que nada para sacudirse del mal mito que los clásicos son fomes. mi favorito sigue siendo Andersen, antes que los hermanos Grimm, pero cada cual juzga como quiera.
mejor aún, que juzguen los niños, que para ellos fue escrito.
y colorín, colorado...

martes, marzo 28, 2006

pablo simonetti me vulneró

leí Vidas vulnerables de Pablo Simonetti. les recomiendo encarecidamente a todos que lo lean, a Simonetti. igual el libro es un poquitito disparejo, encuentro yo, hay unos cuentazos al lado de unos cuentitos, pero de todas formas hay que leer a Simonetti. yo, por lo menos, terminé llorando, así, de verdad, abrazada a mí misma, en uno de sus cuentos. no voy a entrar en detalles de cuál cuento, pero quizá, los que me conocen, cuando lo lean, lo sepan.
el primero, en todo caso, refleja tan bien, pero tan bien el rollo de los chilenos en general, ese miedo a la intimidad, ese terror a sentir, a estar con otro u otra sin necesidad de una cortina de alcohol, o de fútbol, o de sexo, o de lo que sea.
he estado tan vulnerable yo, estos últimos días, además. he estado vulnerable y hasta he gozado ese estatus de vulnerabilidad... vi a mi ex amante el domingo, y me pegué un paseo sórdido por todas las formas del daño entre dos, fue algo tan fuerte, tan gratis, por otra parte, pero al mismo tiempo, tan mareador y liberador. que yo sea vulnerable, a veces puede ser una fortaleza, lo digo al enfrentar mi manera de sentir con la de mi ex amante, quien siente y expresa de una manera tan retorcida. incapaz de entregarse, incapaz de reconocerse dañador, incapaz de reparar, incapaz de comprometerse.
yo sólo sé que soy cada vez más capaz de sentir, de entregarme, de ser vulnerable. quizá debiera ser menos abierta, ser más cerrada. Antonio de Granada suele decirme que soy demasiado dura, que soy cerrada como ostra a los sentimientos (creo que se refiere con eso a que no reacciono como a él le gustaría que yo reaccionara, un asunto de ser directa para decir las cosas). fantaseo que Nadie, mi amigo de acá, de Santiago-es-Chile, puede hablar con Anto y explicarle con lujo de detalles todo lo vulnerable que yo soy a sus ojos.
así, quizá Antonio entienda por fin que yo pueda hablar de ciertos miedos no constituye acusación sino más bien constituye una llamada de auxilio, que me aterran ciertas cosas, es todo.
por favor, lean y compren a Pablo Simonetti. el tipo se las trae, en serio.

lunes, marzo 27, 2006

Adriano y Raúl, segunda parte

no sé. son personajes muy reales, pero no sé si pudiera escribir de ellos como yo escribo, me refiero a mis ficciones, mi narrativa. creo que eso ya lo hizo de manera notable Manuel Rojas, grande entre los grandes (el capítulo de la sarna, el ácaro maldito... uf, quien haya tenido sarna, lo puede comprender). Manuel Rojas es insuperable, creo yo. Aún vigente, eterno, siempre certero en el lenguaje y las metáforas, siempre fino y a la vez marginal. justamente ayer el artes y letras del Merculo lo trata en un artículo escrito por un amigo escritor suyo, que lamentablemente no me suena para nada. cada vez que alguien me habla de Manuel Rojas, yo me dedico a escucharlo, y si es que lo escriben, pues lo leo. en El show de los libros, trataron su novela Hijo de ladrón y ese capítulo me lo he devorado como tres veces, con Mauricio Redolés en la plaza brasil (mi plaza) hablando de él, de Manuel Rojas, en un guiño de marginalidad y cultura guachaca muy simpático.

pero esto de Adriano y de Raúl, hum, no sé... me vienen a la mente más que nada por mi vida, que no es marginal en el sentido físico, vivo relativamente bien, tengo casa, comida, etc., pero de alguna manera vivo igual en el borde de la sociedad. me pongo a pensar, si soy exitosa con Becca quizá deje de ser marginal, porque me voy a ganar la vida haciendo lo único que hago decentemente y con ganas (hago otras cosas decentemente, dicen, pero sin ganas;también hay cosas que hago muy decentemente, pero no puedo cobrar por hacerlas, porque sería puta, ja ja ja).

pero de pronto, también pienso que si soy exitosa con Becca, seguiré siendo marginal, un poco. porque a las finales hago casi todo a mi manera y no como el mundo dice que hay que hacerlo (nunca demandé ni demandaré al padre de mi hijo por pensión alimenticia, como dicen mis amigas debo hacer; puse a mi hijo en un colegio municipal, voy al consultorio a que me atiendan al crío; jamás me compraré un auto y menos que menos aprenderé a manejar... y un largo etcétera).

quizá por eso el Adriano enganchó tan bonito conmigo y me hizo sentir que a las finales, era él el que me hacía el favor de escucharme y darme ánimos, porque todo lo que me dijo lo dijo desde la absoluta libertad en la que él vive, o sea, lo dijo de gratis, lo dijo porque sí, porque él no gasta las palabras en adulaciones que no corresponden.

con Raúl la cosa fue mucho más horizontal de un principio, la conversación en su puesto de libros se prolongó como toda buena conversación de libros que se respete, es decir muchísimo más de lo permitido en mi agenda (tenía que hacer ese día), en fin, pero la cosa explotó en mi cara cuando me llevó a su casa, y entré a ese lugar que sólo podría describir bien el gran Manuel Rojas, o quizá con suerte el pequeño Nadie (yo no lo considero pequeño, pero al lado de Manuel Rojas cualquiera es pequeño). Nadie me ha mostrado fragmentos de algo como una novela, donde en efecto el personaje vive en piezas infectas y oscuras, pero en cités, no en estos edificios hermosos y que se están cayendo a pedazos, a diez minutos a pie de la Moneda. el tema es que Raúl considera su pieza muy bien, un pedazo de su libertad de comunista hippie que igual es responsable porque vive de su oficio de librero, y de su imprenta o editorial. osea, prefiere vivir ahí, que supongo debe salir muy barato, que en una casa o departamento un poco más caro, pero más alejado del centro y su libertad.

un personaje totalmente citadino, Raúl. completamente metido en la cultura de la izquierda, de hecho, parte de ella, al ser el fotógrafo y artista de muchos afiches y Cds del mundo izquierdoso. un contacto con lo que es ser comunista en serio, anti-burgués total.

yo no soy así, pero suelo jugar a eso, a veces. de hecho mi mayor placer en Santiago-es-Chile consiste en vagar por las calles céntricas o de barrios bellos, como el barrio brasil, mi favorito, o la pasada por fuera de 18, mirando el café Torres, soñando con poder entrar alguna vez ahí y conversar en paz de esto que no me deja en paz, que no es otra cosa que la novela, la exigente novela de Becca.

domingo, marzo 26, 2006

Adriano y Raúl

conozco gente. últimamente conozco gente muy loca, muy marginal y extrañamente feliz. ah, y muy valiente a ratos. el primero fue Adriano que llegó a mi casa a almorzar unas lentejas del día anterior. él me pidió sólo comida, no importaba si estaba fría o no, y me pasó un tiesto plástico. yo lo miré y me acordé del padre Hurtado(perdonen, esto es muy personal, y últimamente el padre Hurtado sale mucho a colación en mi vida, a propósito del dolor de una niña muy querida), y vi a un Cristo pidiendo comida, por lo que le hice pasar, le presté baño para que se aseara, le calenté las lentejas, le servì ensalada, y más encima me senté con él a conversarle, porque me pidió no lo dejara solo, "por si se perdía algo, no le echaran la culpa a él", bueno, me senté con él.
terminamos de amigos. él me barrió el patio de afuera, me lo dejó impecable, aunque yo no le estaba cobrando pago, fue a comprar una cerveza, se la tomó mientras yo tomaba un té y le sacaba cerveza urgida de que se quedara pegado en mi casa si se emborrachaba. pero no se emborrachò mucho más de lo que ya estaba, me agradeciò mucho la buena onda, más que la comida, me dijo dònde lo podía pillar en el centro de Santiago-es-Chile ( lo que agradezco de corazón, a veces es muy bueno tener amigos que vivan en la calle), me contó detalles de su vida precaria, unos cuentos chinos de una señora que lo había empleado y que tenía "fiebre uterina" (ninfomanía), y metía de a cinco o seis hombres en su casa a que se la follaran, hasta que llegò el marido en plena partuza y los fue pillando uno a uno en pelotas escondidos en los baños, los armarios, debajo de la cama...
también me escuchó con reverencial silencio lo de mi novela, la encontró buena, y casi queda invitado al lanzamiento, cuando sea que èste sea...
el Adriano es por supuesto, alcohòlico, no tiene familia, sòlo tiene la calle, sus amigos y la libertad absoluta por horizonte. pide comida, y no dinero, al menos, porque va a entrar a trabajar en cuanto tenga el carné. no vota, no puede hacerlo por razones políticas según él. estuvo preso en Pisagua, y también en Argentina, ambas por razones políticas.
Raúl es un vendedor de libros, o al menos eso parece. en realidad es diseñador gràfico, y fotògrafo. eso dice él, y no tengo porquè no creerle. lo conocí porque me acerqué a su puesto de libros usados y vi la antología virtual del gran, grandísimo Oscar Hahn, y no me aguanté el comentario entusiasta ( yo soy muy entusiasta, demasiado a veces, parece, cuando de libros se trata). empezamos a hablar de libros, y no paramos, pelamos a Coehlo, hablamos de la ministra de cultura, pelamos el mundillo editorial, y de pronto, y no sè còmo, estàbamos de socios porque él quiere lanzar como minieditor unos productos al mercado, y yo le puedo vender algunos de mis escritos o escribirle ciertas cosas por encargo. lo siento, no puedo entrar en detalles, que se me funa la oportunidad...
en fin. luego me llamó y despuès de ponernos de acuerdo, nos juntamos para ir a su casa. aquì empieza lo freak. yo sabía de la existencia de edificios enormes que se arrendaban por pedacitos a inquilinos oscuros y marginales en el centro de Santiago-es-Chile, pero esta vez me tocó entrar...
era una escalera propia de película de terror, y él vivía en una pieza pequeña, demasiado pequeña, diría yo, sin baño (el baño estaba en el pasillo, al lado). yo impresionada, impresionada de lo marginal, lo profundo, lo abisal de su marginalidad... ah, pero tenía hambre, y él me sirvió lo más rico que he comido de pastel de choclos, una cosa llamada no sé cómo, de Paraguay, con queso y leche, y pasas, y me sirviò vino y me trató como una reina, y tenía tele, equipo, y dvd, y era todo de lujo (la comida, la música, el vino, el tenedor), excepto el lugar horrendo y depresivo donde él vivía, rodeado de posters y fotografias de la cultura de izquierda chilena (Víctor, Violeta, Gladys, y un largo etcétera de comunistas, banderas rojas, el Che, bueno, se entiende, ¿no? )
me quedé pensando, inevitablemente, en ambos, al salir hacia el mundo "normal" en el que vivo, me acordé de Nadie y su constante incitación a que yo ponga personajes más reales, más de verdad, como éstos, y no sólo tipejos exitosos y triunfadores (socialmente y de estatus económico), su constante irritación porque todos son hijos de profesor universitario, y no les costó supuestamente nada ganarse el puesto en la vida que llevan (hum, no sé, a la Becca le costó mucha angustia decidirse por ser sólo escritora y nada más que escritora).
pero es válido pensar, no, porqué Raúl viviendo en ese sucucho a todas vistas miserable (para mi mirada burguesa-hamburguesa) es igual de feliz y libre, que por ejemplo, el Alek, la Becca, o Gastón. es verdad, que Raúl y Adriano de alguna forma eligen vivir fuera del sistema, pero hacen todo lo posible para ser muy felices en ese vivir en el margen. quizá porque sus vidas están acompañadas de la total y mareadora sensación de libertad absoluta, la fidelidad para con ellos mismos y sus valores (Raúl prefirió que El partido lo expulsara por mantener la opción del voto nulo frente a Bachelet y Piñera, y años atrás enfrentó la cárcel por sacar ciertos libros en la dictadura, por ejemplo). no hay transa, no hay la más mínima transa. no les molesta vivir así, porque saben que no podrían vivir de otro modo más cómodo pero más falso.

jueves, marzo 23, 2006

escribo cartas

escribo cartas como enajenada, cartas que salen volando como palomas hacia sus destinos. escribo cartas y me doy cuenta que me hace feliz escribir cartas.
le escribo a Nadie en el reverso de las fotocopias del capítulo de Delibes del libro Cuando llegan las musas que definitivamente recomiendo no leer cuando uno de verdad se cree escritor, y al mismo tiempo recomiendo encarecidamente leer en el mismo caso de creerse escritor. porque a mí, al menos me dio aliento pero me hizo llorar, y mucho, en especial cuando sentía que me reflejaba en la experiencia de otros autores.
al Nadie le escribo, como sin querer, y aún así no le alcanzo a decir todo lo que me está pasando.
le escribo a la Claudia, mi mejor amiga de la infancia, mi amiga-hermana, la mitad de mi alma, mi pequeña, mi siempre amada Claudia. cuando termino de escribirle, me doy cuenta que ni siquiera he nombrado nada de mi último amante, y le pongo a la rápida un inserto para que se entere (Chucha, se me olvidaba, terminé con el Gustavo...), que más encima se me queda en casa, y a las finales le escribo aún más resumido el final de la historia, y me aplaudo a mí misma, porque de verdad no es actitud fingida, es la pura verdad de mi sentir, osea, de verdad no recuerdo al personaje, ni le doy importancia a la historia de él en mi vida, y de hecho, sólo se lo cuento porque ella quedó metida con la historia, la pobre, que me quiere tanto, y que siempre se alegra de que alguno me quiera.
y le escribo a Julius, esa carta. me costó años escribir esa carta, creo. me costó años, y no digo desde hace poco, sino que me costó, a ver... unos doce años. Julius entiende, si es que la carta llegó y si es que está leyendo este blog. Julius es, de hecho, aparte de mí, el otro personaje no ficticio que va en Becca, la novela que es casi mi único motivo en estos días espantosos. Julius entiende, él siempre entiende. pero no deja de emocionarme saberme eventualmente leída por él en este momento. escribir, sabiendo que Julius me lee, es algo que me acompaña desde hace mucho. de hecho, entérense todos aquellos que me conocen: Julius es mi primer lector, mi primer fan, mi primer apoyo en esto que algunos conocen de hace poco.
de hecho, entérense: sin Julius, yo habría estado perdida irremediablemente. Julius fue quien dijo, quien me sentenció, de manera certera: escribe.
y Julius sabe. él es experto en mí, y yo recién me vengo enterando, o sea, lo sabíamos, ambos, desde hace mucho, pero por extarñas razones, son embolinamos, y me perdí un poco, un poquillo del camino.
la carta para Julius, sin duda, fue lo más difícil que he hecho en mi vida.
más difícil que mi novela, incluso.

viernes, marzo 10, 2006

mi hermana, mi sobrina, yo

Cuando éramos chicas, digamos más o menos, de la edad que ahora tiene mi sobrina (catorce), mi hermana y yo nos cagábamos de la risa del mundo y sus leyes lógicas. Era un juego en el que le asignábamos vida a cada cosa que veíamos en la casa. Fue por esa época en que terminé por convencerme que los vasos no se caían y rompían: se suicidaban. Una vez acababa de romperse uno, y mi madre entró a la cocina a retarnos (mi hermana estaba acomodando loza en una repisa alta cuando el suicida aprovechó de saltar). Ella, mi hermana, no tuvo ningún empacho en declararle a mi madre:
- Mamá, es obvio que el vaso se suicidó.
Mi madre, pobre de ella, no sólo me tenía a mí de hija, sino también a mis hermanos, ninguno muy normal, todos enfermos de creativos, suspiró resignada retirándose de la cocina, mientras yo secundaba a mi hermana diciendo:
- Hace días que se le veía muy deprimido, al vaso.

Para qué decir de los cepillos de dientes. Mi hermana fue la primera en notarlo: entre ellos, conversan a hurtadillas cuando nadie los está mirando. Es verdad, fíjense cuando entren al baño, cómo disimulan, y hacen que miran para otro lado. A veces se enojan entre ellos, y no están disimulando, es que no se hablan hace días. Cuando no, se enamoran, y pasan el día besándose y acariándose. Era tristísimo ver cuando uno era desechado en el bote de la basura, frente a sus compañeros, y era reesmplazado por uno nuevo, por lo general altanero y poco conversador.
Mi hermana creció y casi nunca más jugó conmigo esos juegos. Ahora los juego con su hija, mi sobrina, y para peor (o para mejor) lo hacemos muchas veces íntegramente en inglés. Mi sobrina sabe jugar muy bien el juego del absurdo en serio. Hay todo un tema con el piso, poor thing, que está enamorado del cuadro de su repisa que inexplicablemente siempre se cae y termina besándolo (besando al piso, se entiende). Pobre piso, tan pisoteado.
Sospecho que mi sobrina no va a perder esta forma de creatividad, sospecho que ella va a escoger alguna forma de arte como camino vocacional, lo espero de todo corazòn, porque ella dibuja con verdadero talento, y podría también ser actriz, o diseñadora de modas porque lo que se pone encima cuando se pone a hacer desfiles de modas, suele ser muy la moda del futuro o quizá del presente en Milano o New York. Capaz que termine siendo escritora también, y si lo es, con mis libros ya publicados, mi sobrina tenga un poco más de facilidad en este camino. Claro que para eso debe de leer un poco más, leer con pasión y sin vergüenza.
Con mi sobrina la paso realmente muy bien, asumiendo que es muy chica aún y yo no pienso madurar en ciertos aspectos lúdicos de mi existir, porque ser señora de treinta y cinco en este país es algo muy fome, cansadoramente fome a ratos.
Luego les cuento más cosas de estos juegos, sobre todo de las cucharitas, que son abducidas por extrañas fuerzas en casi todas las casas (supongo que han notado ya que suelen ir desapareciendo misteriosamente). Les dejo, tengo poco tiempo.
(Nadie. No tengas celos del Anto, más bien debiera ser al revés, él debiera de envidiar la capacidad que tienes de poder verme en persona. Yo a ti te adoro, y lo sabes. No hagas pataletas.)
Adeu

domingo, marzo 05, 2006

El Anto señalado


Ya he hablado acá bastante del Antonio, el Anto, mi amigo granadino. A él lo conozco hace un año poco menos. No lo conozco en persona, sólo de chat, de msn y de mails, innumerables mails. Según muchos de mis amigos, la amistad virtual es imposible. Yo no sé. No estoy de acuerdo. Creo que virtualmente sí se puede ser amiga de alguien, siempre y cuando el interés por el contacto esté vivo, tu preocupación por el otro esté presente, en fin, cosas parecidas a la amistad no virtual. Además, últimamente con muchos de mis amigos reales (no-virtuales) el contacto ha sido sólo por mails.
Así que lo único diferente con Antonio es que aún no le he dado un abrazo, no le he despeinado el cabello en un gesto cariñoso, no me ha secado las lágrimas, ni he escuchado su acento andaluz, ni él ha escuchado mi acento “shileno”. Se muere, el pobre, si me escucha, con tal profusión de tacos, lisuras o chuchadas (todo depende de dónde en el mapa del español estemos) que lanzo a cada rato. Hay personas, muchas personas que me conocen y se sorprenden de mi vocabulario procaz, no pueden creer que sea la misma persona que escribe tan “en bonito”, si hablo tan espantoso. No sé porqué me pasa eso. Ni idea, no tengo respuestas. También si quiero, puedo escribir como hablo, plagada de puteadas, chuchadas, y exabruptos que harían enrojecer, sin duda alguna, a mi confesor (yo me confieso, soy católica, hablo en serio, voy a misa todos los domingos, etc.). Pero supongo que no quiero escribir así. Mis personajes, en todo caso, cuando hablan, lo hacen así, como se habla en Chile, intercalando el huevón cada cierto rato (como en España sería el tío, ¿no?).
Con Antonio la relación ha sido muy difícil, muy a ratos incluso exasperante. Un asunto que por respeto a Anto acá no voy a desmenuzar en totalidad, pero que tiene que ver con una cierta tendencia que él tiene a no entender las cosas que le pido deje de hacer. Digamos que las sigue haciendo, a pesar de yo haberle ya dicho que me incomodan, complican o me disgustan. A veces es muy jodido, porque él siempre alega que lo hace de pura buena onda, de puro cariño, que no entiende mi súper enojo, y yo me desgasto explicándole que, por ejemplo, no me gusta que me digan lo que debo de hacer, o que me duele que me pregunte por el PC si ya le expliqué que mi PC jodió hace tiempo, y sin vuelta, o que por favor, por favor, no me siga presionando por más escritos, que me duele el alma, que no tengo PC, que si me prestan uno, el disquete se friega, etc. Un botón de muestra, nada más.
En fin, el Anto, pese a todo es un gran amigo, y mi fan número uno. Me ha leído bastante, no sólo la Becca, sino otros cuentos (por ejemplo, entre chicos), mis escritos, parte de mis cuadernos rojos, los clásicos Búho, tapa dura, que se me acabó el último el nueve de febrero (técnicamente no se me ha acabado, me da pena gastarme esas dos páginas y sentir que ya no tengo dónde escribir a mano, aunque el mundo esté lleno de otros cuadernos, yo quería que ese cuaderno fuese continuado en uno exactamente igual, es un guiño muy personal, lo siento).
El Anto es muy fan, la verdad. Algunas cosas mías le gustan más que otras, pero en general, le gusta mucho cómo yo escribo. Cuando nuestra relación da cuenta de mis escritos, por lo general nos llevamos muy bien, aunque aún siento que él me teme, y no se atreve a criticarme jamás. Parecido a Nadie, pero él, ahora, y muy de a poco, me ha hecho cierta crítica. Bueno, Anto critica que Becca está dispersa, pero yo le alego que aún no ha sido cosida, que le faltan pedazos al patchwork que estoy haciendo. Que, efectivamente, lo que él ha visto, es disperso, pero que según lo que yo pretendo, no será así al final después de todo. Igual a veces me angustio pensando si no seré capaz de superar ese escollo, si podré coser, hilvanar al menos, ese patchwork que lleva ese nombre que sólo él y Nadie saben con exactitud y que a mí me fascina, me atrapa, y me lo imagino, con letras de molde, en las vidrieras de las librerías. Ah, bueno, mi sobrina también lo conoce, y lo encuentra demasiado indecente. Mi sobrina tiene catorce años, por lo que, mejor aún si lo encuentra indecente. Este libro no puede tener un nombre decente, creo yo.
El Anto se ha llevado muchas páginas de mi cuaderno, en demasiadas ocasiones he escrito en mi cuaderno acerca de él, de mi amigo. Muchas veces para desahogarme de la rabia, de la exasperación en la que caigo luego de leer sus mails, o de estar con él en msn. Otras veces simplemente para contar lo que me pasa con él, lo que él opina de mis escritos, de cómo él me aporta a la historia. Anto me ha aportado mucho, muchísimo con sólo leerla, y hacerme preguntas, o decirme por dónde él cree que debe seguir la historia, aunque hasta ahora no he seguido ninguna indicación suya, así exactamente. Le pregunto, por ejemplo, qué hago con Alek, si lo mato o no (no me atrevo a matarlo, creo que me enamoré de Alek).
Parecido a lo que me ha ayudado Nadie. Cuando Nadie empezó a hablar de mis personajes como si estuvieran vivos, sentí que por fin Nadie estaba entendiendo. Que de eso se trata, no de papel, sólo. Están vivos, joder, si soñé con ellos hace poquito. El Antonio, sin embargo, desde un principio los asumió vivos, incluso me preguntó si Antonio y el Cachorro estaban vivos, si acaso yo los conocía en persona…
No sé, no puedo ser como Bayly y escribir sólo de cosas muy parecidas a mi vida, a lo que he vivido, pero escribo de lo que conozco. Escribo de gente inventada, pero muy real, en todo caso a casi todos les pongo en situaciones que conozco en persona, a casi todos les doy cosas de gente muy cercana, sino de mí misma. Pero, en sí, el personaje no existe como carne, no camina por Santiago de Chile, ni paga contribuciones para la Tesorería General de la República…
Sin embargo, no deja de halagarme ese afán inicial de Anto por desentrañar a mis personajes, no tanto porque me ofenda que piense que yo escriba sólo de mi vida, sino porque, justamente, al ser totalmente inventado, si él asume que mi personaje es real, es porque fui capaz de darle mucha vida.
El Anto, en todo caso, es muy real, existe en Granada, la bella, la soñada, la muy anhelada, es medio gitano, sabe leer las líneas de la mano, habla con un acento indiscutido andaluz, está casado, tiene dos hijos adolescentes que por un mes tienen la misma edad, y se llaman Pedro y Pablo, y seguro que deben ser preciosos, porque él es bastante guapo, encuentro yo, al menos así se ve en sus fotos. Y es dulce, tierno, amoroso, absolutamente abierto, abierto como pocos hombres, al mundo de la sensibilidad y del afecto sin pudores, quizá por ser andaluz, o quizá sólo porque él es el Antonio, mi muy querido, mi muy adorado Anto, bonito.
Olé.

miércoles, marzo 01, 2006

soñé con mis personajes, joder

Hace unos días soñé con mis personajes. Estaban hablando acerca de Gastón y Manke, en la cocina de Becca; Rafael, Amanda y la misma Becca. La cocina de Becca es grande, me gustó el protagonismo de ese lugar. En un rincón la lavadora, y en otro el refrigerador, en el centro una mesa de diario, cuadrada, cuatro sillas. Es de noche, pero se nota que de día ese lugar debe tener una bella iluminación, las plantas de afuera deben de dejar pasar la luz necesaria, verde y fresca, al interior, protegido por visillos muy simples, muy blancos. En las paredes, en ele, de lado a lado, estanterías, blanco y gris el color que predomina, más el verde de las plantas de afuera y el de las de adentro.
Becca y Amanda toman cerveza, Rafael un café. Amanda sorprendió a todos con su discurso de respeto por la inclinación homosexual de Gastón. Rafael insistía majaderamente que no es homosexual sino bisexual (de otra forma no se explica su amor por la Gringa). Becca no está de acuerdo con Rafael, dice que puede haber sido fleto toda la vida, que tuvo un pequeño chispazo con la Gringa, y que ahora regresó a lo que nunca jamás debió abandonar. Agrega que de todas formas da lo mismo, que ella encuentra súper valiente lo que está haciendo el Gastón. Rafael le dice que sí cómo no, qué lindo es dejar a la señora para irse con un huevón. Amanda dice que el tema no es si es por otro o por otra, que de todas formas es valiente quien se decide a amar sin dobles lecturas, quien se la juega por el amor y quien no traiciona ni se traiciona. Amanda habla desde su rabia por su relación de años con un hombre casado, quien nunca abandonaba del todo a la mujer, a pesar de llevar una vida con ella, con hijos y todo. Es terrible ser amante, dice. Una siempre se ilusiona con que va a dejar a la mujer, pero eso casi nunca pasa.
Es lindo el sueño, por lo nítido de los personajes, la Becca más morena que lo que me la imagino (morena de piel, no sólo de pelo, grandes ojos, pelo muy corto), pero siempre muy guapa, la Habibi con su pelo ensortijado, muy crespa, a pesar de tener el pelo recogido con una amarra, muy claro. El Rafael se ve más viejo que Becca, a pesar que yo sé que son de la misma edad, quien sabe porqué, de seguro es por su aura de terrible respeto a la norma que siempre trasluce, en todas sus acciones. Es decir, Rafa se ve de la edad que es, pero Becca se ve más joven, quizá por su jovialidad, su aire de inmadurez, de juguetona rebeldía, de irreverencia, que según ella, está obligada a llevar por la vida, ya que se decidió por ser escritora hace ya tanto.
Es lindo soñar con ellos. Mientras, sueño despierta con ciertas movidas editoriales que me resultan. Es lindo soñar con mis personajes, verlos como me los imagino o casi, en especial a Becca, verla a ella, captarle los gestos ampulosos al hablar, la dicción cortante, atropellada, fugaz, pero siempre inteligible. Sobre todo los ojos de ella, tal como siempre me los imagino, grandes, sombreados por grandes pestañas, inteligentes y sensibles. Becca lo dice todo con una mirada, siempre.
Ahí los dejo, pelando al Gastón; Amanda y Becca de parte de Gastón, y Rafael de parte de la moral y las buenas costumbres de la gente bien. Despierto y los siento tan vivos, tanto, que me siento un poco culpable de no haber podido articular nada coherente de la novela en estas últimas semanas, bueno, no totalmente cierto, he escrito algo, por ahí y por acá. Sobre todo la Becca ha seguido escribiendo sus memorias, al fin pone lo de su apellido (porqué firmo S. Wood), y me falta lo que escribí en el feudo de mi hermana, aquello de cómo es que Becca y Alek no se conocieron en la U, siendo que Rafa y Alek eran amigos. Ambas partes muy relacionadas, porque ahí la Becca es nombrada más que nada por el apellido, al igual que Arestizával, el Truhán, Alek (pronúnciese Álek).
En fin, aquellos que me leen, y me conocen, y aún no hayan leído lo que va de la novela, es decir, los menos, porque Nadie de Chile, y Anto de España, al menos, me hablan de estos personajes con tanta familiaridad como yo los sueño, pueden pedirme cuando quieran un adelanto (si es que ya no les he dejado algo de Becca en sus propios PCs). Según Nadie, por ejemplo, la mariquita es Manke, el Gastón es el hombre ahí, una forma eufemística de decir que el Manke es maricón pasivo y Gastón maricón activo, pero no estoy tan de acuerdo, y de todas formas, me da pudor meterme entre sus sábanas para enterarme de quién la mete y a quién se la meten.
Antonio me habla del Gastón y de Rafa con una ternura tremenda, le sorprende horrores la amistad tan grande que hay entre ellos y Becca, y aspira a que nosotros tengamos un lazo parecido. Puede ser, Anto, he soportado tanta rabia contigo a veces y jamás pongo en duda nuestra amistad. Anto también ha sido un tiempo el que más ha insistido en mi parecido con la Becca, es decir, mi forma de ser, mi visión del mundo y de los minutos, todo eso. En un mail incluso se atreve a decir, “la Becca, que no es otra que tú misma, ¿no?”, lo que me llevó a responderle con una larga lista de cosas en las que la Becca y yo no sólo no nos parecemos, sino que somos muy opuestas. Partiendo por lo más central de la novela, que en realidad jamás me podría ni lejanamente pasar a mí. No como le pasa a Becca, jamás. De hecho, me he dado cuenta que si algún tipo de hombre me atrae, y mucho, es el de por lo menos unos diez años más que yo. Bueno, mi último intento por estar con un hombre fue con un señor de casi cincuenta años. Yo tengo treinta y cinco, no sé si lo he dicho (lo pongo por respeto a los pocos y eventuales desconocidos que pudiesen en una de esas, leer este blog de acceso restringido).
Pero sí, Anto, igual me parezco mucho a ella, sólo que no soy ella. Le presto cualquier cantidad de ropa, por decir en chileno. Hay mucho de mí en Becca, pero yo no soy la Becca.
Termino de leer a Jaime Bayly, el huracán lleva tu nombre, y no deja de sorprenderme la rudeza de la descripción que hace de sí mismo en el libro. Eso, asumiendo como se dice tanto por acá y por allá, que el libro sea autobiográfico. De todas formas, sigue siendo Gabriel Barrios y no Jaime Bayly al que le pasan todas esas cosas. Como sea, se le parece mucho al personaje que él representa en la televisión, y al que entrevistan de vez en cuando las revistas como Caras o Cosas (nunca las he podido distinguir). En todo caso, hay partes en las que simplemente me cago de risa, me parto de risa, me río con una desenvoltura y ternura como hace tanto no me reía, por ejemplo la parte de la luna de miel dedicada a depilarle el poto, que agradezco tanto, tanto, que no haya puesto trasero o culo, o traste. Poto como yo desde chica he dicho y sentido cada vez que siento esa parte de mi cuerpo. Me dio gusto, porque lo publicaron en Planeta, y espero lo hayan publicado tal cual para los españoles, sin poner culo, sino poto, que acá tenemos poto y nos empotamos cuando nos engachamos sexualmente con alguien (anota, Anto). Me encanta el lenguaje de Bayly, aunque, insisto, no hay mucho mérito porque continúa siendo peruano, y los peruanos, se sabe, hablan en bonito casi siempre, como tampoco tiene tanto mérito en eso García Márquez, porque, también se sabe, los colombianos también hablan en bonito casi siempre. Me meto al chilean chat de nuevo y un brasilero en Chile me dice que hablo como si hubiese vivido en el extranjero, que mi lenguaje es por sobre la media del chileno, y yo le digo que gracias (porque el chileno medio habla como el culo), que no he salido del país jamás, pero que suelo viajar por el lenguaje, ya sea con amigos virtuales, o como en este caso de Bayly, leyendo novelas.



sábado, febrero 25, 2006

ya tengo el pendrive (lo que no tengo es calma)

mi amigo Nadie le dio a leer mi blog a otros amigos, a pesar que le había pedido que no lo hiciera al darle el nombre del blog. me produce una sensación muy incómoda que otros me lean sin mi permiso, más encima con referencias personales incluídas (seguramente el Nadie traidor le contó más de mí que simplemente el hecho de tener yo un blog).
cambié el pendrive por uno que fuera pendrive y no sólo mp3. aún no voy a recuperar en los campos perdidos los archivos escritos en la casa de mi hermana. creo que deberé hacer un poco de trámite tecnológico antes... el PC de esa casa no tiene windows XP, hasta donde yo sé.
en fin, la tecnología de a poco se pone de mi lado. lo triste es que sigo necesitando un PC, y debo ir viendo cómo lo haré para escribir en los que me prestan...
estoy leyendo a jaime bayly, y me gusta su soltura. el vocabulario no es tanto mérito porque es peruano, pero la soltura, me gusta. también acabo de leer a schlink, el lector, y ese libro sí que me remeció. por varias razones, ligadas a becca, y también a mi vida personal, a los desencuentros con mi amante (o ex amante).
el nudo del libro tiene que ver con el encuentro que en Becca yo a toda costa esquivo (la Becca esquiva porque yo escribo que así es). y varias frases que simplemente son para el bronce, en especial aquella que dice que negar a alguien con quien tienes un lazo es traicionarlo (eso, con respecto al que me niega, mi ex-amante, el que me regaló el pendrive en reparación por su negación de mí).
odio que alguien me niegue, es algo insoportable. creo que por eso nunca voy a tener de amante a un casado, o a quien sea que necesite negarme para mantener el status quo de su vida en paz. en fin, mi último amante no es casado, pero para el caso da lo mismo, igual me niega.
lo siento, no quería hablar de mí, pero el libro de schlink me remeció en serio. lo del holocausto y las culpas en las generaciones alemanas, no sé. no me remeció tanto como el tema de cómo traicionamos o nos traicionan.
lean a schlink, el lector. vale la pena hacerlo. mezcla mucho en un libro tan chico, pero lo hace bien, bonito.
ya les cuento cómo voy.
Adeu

miércoles, febrero 15, 2006

falta poco para el pendrive (recibí un comentario desde México)

es curioso. recibí un comentario a mi blog. no de Nadie, ni de la Pom, ni de mi sobrina, ni de mi amante (que recién ayer se enteró de mi blog). es decir, el comentario viene de un perfecto desconocido y ocioso que no tengo la menor idea de cómo pero que se encontró con mi última entrada (odio la tecnología...).
el señor, que firma Paco, me dice cómo puedo publicar mi blog desde Gmail, y me da una serie de especificaciones técnicas de cómo hacerlo. le agradezco profundamente, señor Paco, mexicano. pero mi tema no es cómo hacerlo con el blog, el tema es cómo escribir una novela sólo en PCs prestados por unos ratos, o contratados por horas, cómo recuperar esa información, cómo tener toda mi novela junta frente a mí.
mi oficina es virtual, no tengo PC. y soy escritora, y no tengo PC. además este blog es secreto, no quiero que nadie lo visite, a menos que lo haga desde la libertad azarosa del ciber espacio, como sucedió con el señor Paco, quien amablemente me ayuda desde México, tierra tan bella. me refiero a que yo no lo voy a andar publicitando.
muchas gracias a Paco, que espero me vuelva a visitar, aunque sospecho que no gusta de la literatura precisamente.
en fin, mi amante me trajo un pendrive que no es tal y que debo devolver, boleta de por medio, a la multitienda respectiva para finalmente quedarme con un pendrive que sí sea tal.
y hay ciertas novedades por ahí, editoriales, pero me son secretas, me son calladas porque no quiero que nadie por ahora me acompañe en esta batalla. al menos no son para ponerlas en el blog.
mi amigo (que también escribe) Eo está o estaba en Baires, qué envidia. en Santiago de Chile el calor es insultante (dicen que en Baires es peor, la humedad...). y yo aún sin pendrive, mañana veo a mi testigo, y empiezo a escribir como una loca, en cuanto pueda (en cuanto me pasen un PC).
ya les cuento cómo voy.
Adeu

viernes, febrero 10, 2006

odio la tecnología, casi tanto más que ser pobre

joder. escribo mucho en otros PCs (de un tiempo a esta parte todos los PCs son "otros", desde que el mío expirara, hace meses), escribo embalada tres capítulos de Becca (que no se llamará Becca, si no que tendrá un nombre más novelesco, una expresión que se repite mucho a lo largo de la novela) y por la cresta, cuando lo voy a abrir desde disquete, la tontera de archivo no se abre.
el disquete se fregó. me ha pasado con ene disquetes, ene veces. muy pocos PCs a mi alcance tienen internet, que es mi solución ideal, porque recurro de inmediato a mi Gmail y ahí lo guardo todo sin sobresaltos. sólo la red no me ha fallado nunca, que hasta el CD se fregó la otra vez. me dicen mis amigos computines que la solución para rescatar la información de esos PCs amigos es el bendito (bendo bendito, vero verito) pendrive, pero, adivinen, no tengo un peso.
me dan ganas de hacer público este blog, contra todo mis principios, sólo para ver si alguien se conmueve y me regala el famoso pendrive. creo que no es ni caro, que el más barato (y que encaja con mis requerimientos) cuesta alrededor de 10 lucas, unos 15 euros a lo sumo (ustedes saben, todo lo mido en euros).
en fin, ya veré cómo rescato esos archivos de esos meandros perdidos de mi vida de escritora miserable. por ahora, tendré que seguir en abstracto, sin tener la información frente a mí, sin tener cómo volver a leer lo que ya escribí y no saber cómo juntarlo con lo que viene. todo lo junto en mi cabeza, nada más.
no importa, igual la novela va, la novela viene, y viene llena, llena de gente viva. escribo por la Becca, por el Alek, por la Amanda, por Gastón y por Rafa, escribo por todos ellos y también por mí, la Lupita (tuve la patudez de ponerme en mi propia novela como personaje, claro que muy marginal).
obviamente no me llamo Guadalupe, aunque qué mas quisiera yo que llevar un nombre mozárabe, más encima si significa río de cantos negros. el mío (mi nombre) viene del alemán y significa aparte de lo que significa en castellano, brillante. prefiero ser un río de cantos negros, un río rumoroso, espumoso, que desemboca en algún lugar de una España mirada por ojos moros, que "brillante".
de alguna manera soy un río, además. soy un torrente de palabras. un verdadero torrente de palabras que cuando llega, ay mi Dios, afírmense que me los llevo. a veces el río decrece, incluso mucho, unos pequeños riachuelos, unas pequeñas hebras de palabras, pareciera que me seco. pero luego vienen las lluvias, los gritos en la cabeza, y pum de nuevo desbordo y arraso con todo.
soy un río, un río de cantos negros como la tinta en que será impresa mi novela, un río que se desborda, a pesar de los disquetes, por sobre los disquetes, por sobre la ausencia de un PC propio, por sobre todo me desbordo, y llego al mar, a la orilla, y ahí por fin (acaso, en una de esas, así, por ser) descanso un poco.

jueves, febrero 09, 2006

porqué es secreto el blog

bueno, ya he dicho que yo escribo. y me preguntan de pronto algunos conocidos si no será peligroso que una escritora tenga un blog, como que es un riesgo constante de plagio o de algo parecido.
hum, pienso que no, contesto, porque yo escribo acá por el puro gusto de escribir, no más. de hecho creé el blog para eso: escribir acerca del escribir, lo que en mí es como un vicio, es como tomar té hablando de tomar té, bueno, no importa, yo me entiendo.
el blog hasta ahora es secreto, no tengo idea si alguien me ha leido o no, pero no lo creo, me refiero a los desconocidos. porque sólo se lo he dado a dos personas y que son justamente los nombrados acá: mi amigo Nadie, y mi amiga-ocho-de-febrero la Pom.
cometí el error de hablar de ello con otras personas que me lo han solicitado varias veces y yo por supuesto no se los he dado. lo hago porque he experimentado eso de la presión por seguir escribiendo, por el "X (casi pongo mi nombre), bonita, a ver si me mandas más de lo que escribes, que quiero saber cómo te las arreglas con tu novela" dicho por un amigo granadino, o este mismo granadino diciéndome que si he escrito o no, que cuántas páginas llevo, en fin, un interés demedido en eso, una presión insufrible cuando escribir era hacerlo en un PC cuyo teclado no escribía la A, ni la Z, ni borraba el delette, ni hacía un renglón el enter. para qué decir de cuando el PC definitivamente murió.
escribir a mano es tan casi imposible y sin embargo lo he hecho, angustiada y acorralada por la historia, en especial Becca, que hoy, 9 de febrero cumple un año desde que la estoy escribiendo. y ya falta tan re poco... hice una carta gantt (soy virgo, no lo puedo evitar) y pude mirar lo que me falta, tan poco, estoy tan cerca, tan cerca de la orilla. escribir y escribir a Becca ahora que la veo tan cerca del final, del orden final de esos archivos, escribir ya no 5 cinco páginas diarias sino de pronto 10 o 15 incluso, cada capítulo-archivo vertiginoso, porque ya sé lo que hay que poner (el trabajo de hamaca, Nadie, ¿lo ves ?), aunque luego no lo pueda sacar del PC porque la maldición de la disquetera una vez más... necesito un pendrive, me han dicho mi amigos computines, ufff pero si ni siquiera tengo para el cuaderno de lujo, que cuesta apenas 2,5 euros!
escribir sólo por el gusto de escribir acá ahora que mi cuaderno ya se acabó, hacer de esto mi cuaderno, y pasárselo sólo a gente muy muy escogida, bajo previo juramento de no pasarle el blog a nadie más, porque yo no busco acá ser leida, ya lo dije, acá escribo amparada en el anonimato.
ah, hay una tercera persona que sabe de este blog y cómo llegar a él sorteando los verde agua. se trata de mi sobrina, la única persona de mi familia que me conoce a fondo mi afán por escribir, incluso me ha leido a Becca a pesar de no ser tan adecuada para su edad. otro día hablo de ella y los hago reir hasta mearse con nuestras interacciones-en-inglés (the floor, poor thing!).
y hay un ofrecimiento para entrar a este blog a otra persona, mi testigo, una persona que me está ayudando a encontrar los equilibrios perdidos para pasar a ser una persona más adaptada. al menos, con pega, con sueldo (y del sueldo un PC, y del PC muchos cuentos y novelas). una persona que sin duda dará que hablar en estas páginas.
nueve de febrero. Becca ya termina. ya os aviso en qué voy de mi carta gantt de Becca.
Adeu.